Cerramos las valijas, preparados para embarcar

Este año que estamos cerrando, seguramente recordado por la historia de la humanidad como el del Covid 19, ha sido de muchos traumas, dolores y al mismo tiempo de grandes desafíos y aprendizajes para la comunidad mundial y el de las organizaciones.

A pesar de nuestras resistencias los seres humanos nos hemos encontrado en una instancia de “crecimiento acelerado”, nos haya gustado o no, enfrentándonos a nuestros miedos y enojos pero también descubriendo y explotando recursos propios que desconocíamos o negábamos.

Desde esta perspectiva podemos mencionar algunos rasgos en común en las comunidades organizacionales que acompañamos:

Solidaridad

A pesar del distanciamiento impuesto por los protocolos, nos reinventamos para poder acompañar, apoyar y asistir a quienes lo necesitaban; descubrimos las “bondades” de la tecnología para ponerla a nuestro servicio, especialmente para aquellos que no somos nativos digitales.

Trabajo en red

Aún venciendo muchas barreras culturales, fue algo que se multiplicó, también de la mano del teletrabajo, para potenciar nuestros objetivos, ayudando a mantener vivas nuestras organizaciones y fuentes de empleo.

Construir con otros

La valoración de la presencia de un equipo, de un otro, aunque sea de manera virtual, el saber que “voy con otros” es algo que se resignificó y que muchas veces en tiempos de “normalidad” no teníamos en consideración.

Hago lo mejor, preparado para lo peor

Luego del “cachetazo” propinado por la pandemia, facilitó incorporar en los hábitos de planificación, aquellos escenarios de extrema dificultad, algo que generalmente se solía negar en nuestras formas de organización.

DESAFÍO PARA LO QUE LO QUE VIENE

Estas experiencias y otras más que seguramente no están expresadas en este artículo nos preparan para lo que viene, donde muchas situaciones ya se están presentando y es necesario estar atentos para seguir descubriendo oportunidades; algunas de ellas:

Autoconocimiento

El trabajo con un mismo, el desarrollo personal para poder acompañar a otros, es un concepto que se deberá tener muy cuenta en especial en la alta gerencia.

De generación de Trabajos a Desarrollo de los Trabajadores

El foco estará puesto no tanto en el “trabajo” sino en el desarrollo de los trabajadores, priorizar su empleabilidad con foco en una mirada digital.

Tecnología con Liderazgo

Son dos variables de la instancia organizacional que deberán ir de la mano, una no invalida la otra.

Transformación Cultural, del miedo a la innovación

Sin lugar a dudas junto con el desarrollo de las personas, “La” transformación de las formas organizacionales pasarán definitivamente por lo digital, lo que no implica que todos los colaboradores deberán ser “licenciados en inteligencia artificial”, pero si preparados en una cultura que propicie la innovación y no el control y la desconfianza.

Marca Empleadora vs Coherencia con el Propósito

Las organizaciones deberán profundizar su “coherencia” entre lo que persiguen y sus prácticas habituales, ya que para generar una cultura innovadora y poder atraer a aquellas personas que necesitan para su desarrollo, deberán desplegar mayor consciencia en este sentido.

Conectarse y Desconectarse.

Hemos entrado definitivamente a un mundo “conectado”, para lo cual tanto desde lo personal y lo organizacional se deberán desarrollar los hábitos y prácticas necesarias para mantener un equilibrio entre la conexión y la desconexión, ambas necesarias para vivir con calidad en el mundo que se nos presenta.

Por lo tanto la propuesta es de dar el primer paso, que es aceptar lo vivido desde lo personal y organizacional, para comenzar fortalecidos el nuevo año; como dice el psicólogo alemán Bert Hellinger, “….preparados miramos hacia adelante, y dejamos atrás lo que ya pasó. Solamente cuando dejamos lo pasado estamos preparados para lo que viene. …… Así preparados, somos libres de todo lo que ya pasó y libres para lo que viene.”

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