Coronavirus y Conciencia Organizacional

Esta crisis en ocasiones nos lleva a sentirnos como encerrados en una celda, lo que implica una carga psicológica como nunca antes habíamos vivido como humanidad en estos tiempos. Muchos de nosotros nos preguntamos ¿qué va a ser de mí?, ¿qué va a pasar con mi trabajo?, ¿cómo quedará mi familia y mis seres queridos cuando esto pase?. 

Esta situación genera ansiedad, enojo, desánimo, angustia, ira y miedo. No es solo por el Covid, sino también por decisiones que se toman y que no compartimos del todo, haciendo que nos cueste o directamente queramos romper con lo establecido.

Pero al mismo tiempo, se nos presenta una gran oportunidad: porque estamos luchando sin haber estado preparados contra este virus que es invisible y que, paradójicamente, se asemeja a otro virus. Un virus que, en general, la gente en empresas no estamos entrenados para combatir. Un virus también muy tóxico: el de nuestra mente cuando dejamos que las emociones dominen la toma de decisión. 

Ese virus que genera mal clima, se va desperdigando con mucha más rapidez a partir del uso de las redes y afecta nuestros espacios de trabajo, sumado a que ahora también infecta el clima familiar al estar mucho de nosotros trabajando en modo home-office.

Pero como dice el refrán, “El obstáculo que está en el camino se convierte en el camino”. Tenemos delante nuestro la posibilidad de poder contagiar otro virus: uno positivo que “limpie” el desánimo de nuestra mente y corazón. Porque los estados emocionales son también contagiosos.

Por eso, la invitación es a que seamos esa “vacuna” que nosotros tenemos y a veces no la usamos: es la vacuna de irradiar lo opuesto a ese mal clima que vemos muchas veces en el día a día. Así seremos generadores de coherencia, buenos estados de ánimo, solidaridad, servicio y (por sobre todas las cosas) aumentaremos nuestra capacidad de creatividad que se opone al miedo. 

NO QUEDARNOS SOLO EN UNA BUENA INTENCIÓN

Para “preparar la vacuna” contra este virus es necesario preguntarnos qué podemos hacer y generar nuestro plan de acción, ponernos “manos a la obra”. Si realizamos este desafío, nos va a ayudar a lograr organizaciones adultas y más conscientes cuando todo esto pase.

Control de lo que está a mi alcance

Trabajar en nuestro carácter es lo único que está bajo mi control, es mi capacidad de tomar decisiones. De nada sirve llenarme de juicios en contra de los demás porque eso me genera más ansiedad. “Para tener conciencia no hay que controlar lo que pasa fuera de mí, sino cómo responder a eso que pasa”.

Salud 

Al estar mejor de salud vamos a poder hacer frente de mejor manera al Covid y al virus de nuestra mente también. Hacer ejercicio, dormir y comer bien, caminar, realizar estiramientos periódicos sin estar sentado todo el día, crear espacios de respiración profunda.

Actitud Libre

Ser protagonista de cada momento que me toca vivir; hacer lo que me toque con conciencia, no por cumplimiento, porque cumplo y miento. Aunque algo sea obligatorio, por ejemplo quedarnos en nuestras casas, puedo decidir cambiar el sentido del “porqué lo hago” y hacerlo porque así ayudo a no enfermarme y a no enfermar a los demás. Y de esa manera, no lo estoy haciendo por obligación sino porque lo decido libremente. 

Pensamientos

Tomar conciencia de mis pensamientos, sentarme tranquilo y estar atento y poder ver todos los pensamientos que me invaden con ansiedad y soltarlos: eso que me irrita, esa decisión del otro que no hace las cosas como a mí me gustaría, que me pone mal y que me da bronca; incluso desear el bien.

Disfrutar

Aún en este momento tan difícil, poder darme cuenta de aquello que no disfrutaba cuando podía salir a la calle, ir al lugar de trabajo o a aquellos espacios que me gustan. Así, cuando pueda salir voy a aprovecharlos mucho mejor.

Utilización del tiempo

No ocupar el tiempo con cuestiones vacías que generan más ansiedad, más miedo. Evitar una alta exposición a las noticias o estar mucho tiempo conectado a las redes sociales.

Organizar bien nuestro trabajo a distancia y también el buen uso de las redes sociales en nuestro tiempo libre, para poder darle sentido a nuestra vida en este momento.

Evitar desesperarse

Si no soy un experto en el manejo de emociones puedo ayudarme canalizando mi energía para relajarme. Escuchar una música que nos guste, juntarse con un amigo online, bailar, reírnos, hacer eso que nos hace bien.

Estoy con otros

Evitar sensaciones de aislamiento; darme cuenta que no estoy solo, que estar en casa no es estar solo, es estar de alguna manera distanciado físicamente y poder vivir la comunicación en un nivel más profundo. 

Como dice J. Krishnamurti “la libertad primera y última es la libertad de nuestra conciencia”, eso es responder a cualquier cosa que nos pasa con sentido y actitud de servicio. Porque nada ni nadie, ni ningún virus, nos puede quitar la libertad de ser mejores seres humanos. 

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